Guerra en el hogar,
cuando se pierde el control,
y se quieren desahogar.
No tengo tiempo para esto,
para ser incisivo y nefasto,
ya tienen casi treinta,
y su cerebro no desempeña.
Poemas contemporáneos para la vida.
Guerra en el hogar,
cuando se pierde el control,
y se quieren desahogar.
No tengo tiempo para esto,
para ser incisivo y nefasto,
ya tienen casi treinta,
y su cerebro no desempeña.
Una chica elegante de aretes grandes,
vestida de negro y con ojos destellantes,
mi novia en Domingo muy bien arreglada,
me acompaña de compras, la llevo mimada.
Recipientes azules y vestidos largos,
música inapropiada en la tienda,
un espejo y en tus hombros un saco.
Visita con mi abuela,
comer y conversar,
amor si yo pudiera,
si te pudiera robar.
Estado de emergencia,
tu voz se quiebra en mi oído,
fui corriendo pronto a tu lado,
para ver tus lagrimas de princesa.
Confía en mi un poquito,
todo saldrá bien con paciencia,
mantente tranquila y come poquito.
Todo salió bien,
solo gracias a Dios,
dos horas, o duerme cien,
para que tengas fuerza y valor.
El cumpleaños de mamá,
si nadie quiere festejarla,
aquí estoy yo para celebrar.
Está lloviendo amor,
tanto que te veo venir,
con un paraguas en el camión,
y no sé qué decir.
Un mar de gente,
aquí me graduare pronto,
luego nos haremos esposos,
y nos veremos de frente.
Dobleces de tu falda que un día,
habré de contemplar en Holanda,
con verdes praderas y tulipanes,
tus flores favoritas.
Una brisa de las montañas,
nos abrazara gentilmente,
cuando suspires y calles,
y yo te bese en la frente.